Viernes 26
Octubre 2007

CINE: OSCAR MARTINEZ Y CECILIA ROTH RODARON EN MEDIO ORIENTE

Un nido que se llena en Israel

Daniel Burman filmó escenas de su nueva película, "El nido vacío" en Israel. También actúan Inés Efron y Arturo Goetz.

Cuando Daniel Burman dirigió en 2003 El abrazo partido, no había visitado nunca Israel, aunque uno los personajes en la película habría pasado varias décadas perdido en ese país. Pero desde El abrazo partido Burman ya visitó varias veces Israel con los estrenos de sus películas, varios productores se interesan por la posibilidad de coproducir con él y el fin de semana pasado terminó de filmar su primera película fuera de la Argentina (El nido vacío), que transcurre en parte importante, en Israel.

¿Qué se puede contar de la película? Le consultamos a Burman en presencia de Cecilia Roth, Oscar Martínez, Arturo Goetz, Inés Efron y el israelí Ron Richter, que llenan el "nido actoral" de El nido vacío. Estamos a unas horas del comienzo del rodaje en Israel, y después de largas semanas de rodaje en Buenos Aires, en el piso 16 de un hotel en la playa de Tel Aviv, la ciudad de la que pronto habrán de despedirse para filmar una semana en pleno desierto, en el Mar Muerto y en la ciudad de Arad, un vergel en medio de montañas y arena que dejará encantados a todo el equipo.

Burman define la película como "una comedia existencial, una película que habla de las transformaciones individuales frente a las transformaciones de la pareja, del momento en que los hijos abandonan el nido, y la necesidad de replantearse la pareja y pensar para qué está hoy uno con el otro..."

En la historia, la salida de los hijos del nido tiene que ver con un viaje de la pareja -Martínez y Roth- cuyos objetivos se van descubriendo solo en el transcurso del mismo.



¿El viaje podía haber sido a Francia, España o Alemania, de casualidad Israel, cuando ni siquiera hay un acuerdo de coproducción entre los dos países?

Burman: Es algo que ni siquiera me pregunto cuando escribo. La película al principio no tenía ninguna presencia judía, pero de repente surgió. Cuando me imagino una boda, veo al novio rompiendo una copa como la costumbre judía, sin que me lo haya propuesto de antemano. De hecho, cada vez que encaro una película le dijo a Diego, mi socio: "En ésta, nada judío". Pero de repente en la página 20, 40 o 50 surge una circuncisión y con ella el tema judío, pero en forma natural, como así también el tema de Israel.

Cecilia Roth, divertida, se ríe a carcajadas de los chistes de Burman sobre Burman en todo lo referente a lo judío, como judía reconocida que es.

Cecilia visitó Israel por última vez hace un par de décadas, junto a su padre, el escritor Abrasha Rottemberg, que en su propia juventud vivió en Jerusalén durante un tiempo, dejando durante años abierta la posibilidad de regreso para sí y su familia. "Repasando en el avión las páginas a filmar en Israel, me daba cuenta lo emocionada que estaba con la posibilidad que esto me permitía de reencontrarme con Israel, no sólo la que conocí de chica en una visita, sino la mitológica de la casa de mis padres".

Como ocurre también en la película, al entrar Inés (la hija de Roth y Martínez en El nido...) a la pieza donde realizamos la entrevista, sus "padres" se sorprenden por lo bronceada que está por el sol del otoño israelí, con sólo unos días en el lugar

Arturo Goetz, con un importante papel en El nido... que no conviene adelantar, aprovechó la oportunidad de la filmación y llegó casi dos semanas antes para conocer el país. "Cuando fui a devolver el auto se sorprendieron que haya logrado hacer 1.400 kms en 11 días. Descubrimos un país increíble, pero todo concentrado en 480 kms desde la frontera del Líbano hasta la balnearia Eilat en el sur. Yo personalmente necesitaba estos días para ambientarme."

Oscar Martínez no se pudo permitir esta "ambientación". Llegó un día antes del rodaje y estuvo concentrado en un personaje principal que está presente prácticamente en cada escena de la película, en la Argentina como en Israel. Oscar siente que el éxito que cosecha en los últimos años como dramaturgo y director de teatro "amplía el espectro de posibilidades", preparándolo mejor para asumir papeles que exigen el esfuerzo personal que el del personaje de El nido vacío le exige.

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